Qué será de todo el dolor
que ahora nos amarga
y en todo el pasado,
y de tantas lágrimas
y amargos sudores,
y de las llagas abiertas
supurantes como hiel
envenenada y agria.
Y de tanto tormento
injusto inflingido
por un tirano de turno.
Y el hambre gusano que
roe las vacías entrañas
de tantos tiernos niños
mujeres y ancianos
tirados como basura
a las afueras del pueblo
por el delito único
de haber nacido,
en la cuna de la pobreza.
Y su desnudez crónica
y abandono cruel
como perros en la calle,
huyendo del palo, del cuchillo
o de las balas homicidas.
¿Qué será de todo el dolor?
¿Quién responderá?¿Quién?
¿Responderán acaso
los pregoneros estilizados
del confort y del placer,
que se lucen brillantes
en rutinales escaparates
ante la admiración boba
de los ojos opacos acomodados?
O ¿Acaso los maestros
de las promesas falsas
buscando que les aúpes
a sus tronos de dioses
rigiendo los destinos
de los humanos todos
dando a los ricos más
y a los pobres nada?
O, ¿El dios dinero vil
que compra y vende
el cuerpo y el alma,
el llanto y la sangre?
Yo no sé que exista
nada, ni nadie ni dios
que pueda responder,
sino el que nació allí
donde se alimentan
pacíficos animales
acariciando en el frío
con su cálido vaho
y el que fue muerto
flagelado y humillado
con irracional crueldad
un día cualquiera gris
en un lugar perdido
que lloró, se cansó
curó, secó lágrimas
consolo con ternura
y bajó a los infiernos
de la tortura y la sorna
aplastando como gusano
como semilla que se pudre
en tierra inhóspita
pero renace con tal brío
que la tierra tiembla
y los cielos se abren
igual que todas las tumbas
anónimas de la historia
las victimas son liberadas
se ponen en pie gozosas
con la corona del triunfo
y la alegría más clara
de la victoria definitiva.
Ya sé quien responderá
a tanto dolor y muerte.
Este es mi credo básico
mi esperanza gozosa.
Así, ya puedo vivir
reír, gozar y amar
desde mi frágil cuerpo
ya decrepito y todo
porque mis hermanos y yo
tenemos un defensor: JESUS
Autor: José María Serrano Meseguer.
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